Últimos temas
Conectarse
¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado Ninguno
La mayor cantidad de usuarios en línea fue 18 el Dom Sep 26, 2010 10:19 pm.
Administración


Wanted
- Pearl
- Alaric Saltzman
- Jenna Sommers(Gilbert)
- John Gilbert
Diseño

De regreso [Klaus]
Yo No Soy Katherine :: Mystic-Falls :: Exteriores :: Bosque :: Char's Home.
Página 2 de 2. • Compartir •
Página 2 de 2. •
1, 2
Re: De regreso [Klaus]
Por un momento me vi vencido dentro de mi propia telaraña. El tacto de su mano sobre la mía fue un abatimiento para mi mente racional, los breves instantes de intercambio de calor fueron sofocantes. La balanza se inclino de su lado cuando perdí momentáneamente mi control y mi cuerpo ordeno a mi mente sostenerla en mis brazos para obtener más de aquel calor, para llenarme de un poco de su vida y esta vez fue ella, su personalidad lo que me atrajo más que su propia sangre.
La mire trabajar unos segundos, la vi moverse con libertad por aquella cocina, pero yo seguía siendo un tipo inerte atrapado en sus propios pensamientos. Distraídamente contemple mi mano recientemente libre, un hormigueo recorría mi palma y es que yo no tenía previsto aquel tipo de contacto. Yo no podía estar vencido.
En aquellos momentos mi mente fue un suplicio, y no fue hasta que ella comenzó a hablar sobre París cuando pude tomar control de mis bastas y estúpidas emociones.
Gozo de un tacto supremo para hacer negocios a mí conveniencia e incluso podría decirte que con ojos cerrados y manos atadas me salgo con la mía pero mentiría, mis firmas se ven un poco afectadas bajo aquellas circunstancias bromee haciendo uso de una risa baja y gruesa, el control regresaba a mi cuerpo Los años me han hecho aprender uno que otro truco, como ahora mi mirada pendía de los movimientos de sus manos, cortando-vaciando-soltando aquella sangre que no era la suya pero con la que me debía conformar Estar del lado del alcalde Lockwood, la persona que más desprecio tiene hacia los vampiros fue un trabajo sencillo a pesar de estar lleno de verbena que podría significar una desventaja y bueno si a eso añadimos que tiene una esposa bastante peculiar y con gustos extremos por una copa me encogí de hombros.
Yo tenía una filosofía muy especial: Haz cuanto tengas para conseguir lo que quieras, y me había servido muy bien hasta ahora.
La mayor parte de mis años la viví con elegancia, probé lo que se catalogaba como prohibido y tome aquello que se decía era sagrado. La vida humana era una de ellas, había un mandato supremo que decía ‘No mataras’, yo había destruido aquello. ¿Pero qué puede hacer un simple vampiro cuando por la vida se te cruzan seres con corazones latientes y una voluntad floja? Todo iba regresando a su cauce, mi mente volvía a ser frívola hasta que sus movimientos deliberadamente fueron tomando otro rumbo.
El filo sobre su piel y mi respiración se detuvo.
El hilo escarlata corriendo ligeramente desde su muñeca y mi cuerpo se inclino sobre aquella mesa para mirarla más de cerca.
Aquella risa mezquina y el olor llego hasta mi nariz. Me había atrapado.
¿Qué otra cosa hay en la vida de un vampiro, que sea más fuerte que la atracción por la sangre? Mi mano se alargo hasta la suya, aquella que había recibido el corte. Levanté su brazo por debajo de la herida sin que mis ojos se perdieran aquella vista. Tenía más de la mitad del cuerpo inclinado sobre la mesa, la tenía a ella tan cerca que si mis años no me tuvieran bien educado, me hubiera abalanzado sobre su cuerpo.
Con los dedos de mi mano libre atrape unas cuantas gotas que tras haber hecho presión habían salido con fluidez, rodee la mesa hasta hallarme frente a ella su cuerpo amenazantemente cerca.
Mis ojos se encontraron con los suyos.
Mis dedos pintados de escarlata cubrieron sus labios.
Una sonrisa se dibujo en mi rostro, había dado un gran paso.
La mire trabajar unos segundos, la vi moverse con libertad por aquella cocina, pero yo seguía siendo un tipo inerte atrapado en sus propios pensamientos. Distraídamente contemple mi mano recientemente libre, un hormigueo recorría mi palma y es que yo no tenía previsto aquel tipo de contacto. Yo no podía estar vencido.
En aquellos momentos mi mente fue un suplicio, y no fue hasta que ella comenzó a hablar sobre París cuando pude tomar control de mis bastas y estúpidas emociones.
Gozo de un tacto supremo para hacer negocios a mí conveniencia e incluso podría decirte que con ojos cerrados y manos atadas me salgo con la mía pero mentiría, mis firmas se ven un poco afectadas bajo aquellas circunstancias bromee haciendo uso de una risa baja y gruesa, el control regresaba a mi cuerpo Los años me han hecho aprender uno que otro truco, como ahora mi mirada pendía de los movimientos de sus manos, cortando-vaciando-soltando aquella sangre que no era la suya pero con la que me debía conformar Estar del lado del alcalde Lockwood, la persona que más desprecio tiene hacia los vampiros fue un trabajo sencillo a pesar de estar lleno de verbena que podría significar una desventaja y bueno si a eso añadimos que tiene una esposa bastante peculiar y con gustos extremos por una copa me encogí de hombros.
Yo tenía una filosofía muy especial: Haz cuanto tengas para conseguir lo que quieras, y me había servido muy bien hasta ahora.
La mayor parte de mis años la viví con elegancia, probé lo que se catalogaba como prohibido y tome aquello que se decía era sagrado. La vida humana era una de ellas, había un mandato supremo que decía ‘No mataras’, yo había destruido aquello. ¿Pero qué puede hacer un simple vampiro cuando por la vida se te cruzan seres con corazones latientes y una voluntad floja? Todo iba regresando a su cauce, mi mente volvía a ser frívola hasta que sus movimientos deliberadamente fueron tomando otro rumbo.
El filo sobre su piel y mi respiración se detuvo.
El hilo escarlata corriendo ligeramente desde su muñeca y mi cuerpo se inclino sobre aquella mesa para mirarla más de cerca.
Aquella risa mezquina y el olor llego hasta mi nariz. Me había atrapado.
¿Qué otra cosa hay en la vida de un vampiro, que sea más fuerte que la atracción por la sangre? Mi mano se alargo hasta la suya, aquella que había recibido el corte. Levanté su brazo por debajo de la herida sin que mis ojos se perdieran aquella vista. Tenía más de la mitad del cuerpo inclinado sobre la mesa, la tenía a ella tan cerca que si mis años no me tuvieran bien educado, me hubiera abalanzado sobre su cuerpo.
Con los dedos de mi mano libre atrape unas cuantas gotas que tras haber hecho presión habían salido con fluidez, rodee la mesa hasta hallarme frente a ella su cuerpo amenazantemente cerca.
Mis ojos se encontraron con los suyos.
Mis dedos pintados de escarlata cubrieron sus labios.
Una sonrisa se dibujo en mi rostro, había dado un gran paso.

Klaus- Mensajes: 86
Re: De regreso [Klaus]
Habia guardado silencio hasta entonces por sus contestaciones, y ahora estaba a una distancia que cualquier humana se hubiera desarmado por querer besarlo, y aunque yo no lo era ya los deseos de querer hacerlo habían acrecentado. Lejos de querer desgarrar mi cuello, y sin siquiera osabar con probar mi sangre, ya que con sus propios dedos decoraba mis labios a ruby, permaneció en aquel lugar inmutable.
Las preciones del deseo aumentaban bajo mi piel y ante mi propia tutela, formandocé una encrucijada con mis propios limites y pensamientos. ¿Hacerlo?, ¿No hacerlo?. Ya lo había dicho parecería una estupida humana al caer a sus pies de aquella forma. Y él, quien se comportaba de una forma tan inmutable, neutral. Comenzaba a admirar su propia fuerza de voluntad.
El silencio entre nosotros se volvía cautivador sin embargo, debía cortarlo o caeria en mis propias tentaciones. Antes de hablar saboree de mis labios mi propia sangre, algo bastante morboso viéndolo de aquella forma. No quité mi mirada de sus ojos ahora oscurecidos en sangre, y aquello lo hacia todo mucho mas dificil, su facciones habían cambiado ligeramente por el derrame en su mirada, mas amenazante poderoso... Irresistible. Ahora mucho menos podía dejar de mirarlo. Solté una insonora risa, mas bien ahogada paro la sitación.
- Entonces será un placer que vengas conmigo. - Le dije casi susurrando. - Estoy segura que lograríamos grandes ganancias juntos. - Un deseo algo ambicioso pero, planes de un niño de kinder a la altura de dos vampiros. - Será divertido... - Terminé de decir enarcando un poco la ceja...
No podía engañarme a mi misma, no importaba cuanto me esforzara. Debía hacerlo, o no. Tenía la maldita corazonada de que algo traía entre manos, desde hacía ya casi una hora que estabamos allí y habia sospechado un millón de veces que el fuese quien me había maldecido de tal forma dándole muerte a mis padres, y... Todo lo que era yo ahora, no sabría exactamente si agradecerlo o si matarlo si llegara al caso. No obstante, no podía dejar de lado que él era mucho mas que mis propias exigencias encuanto a lo que buscaba en un vampiro y un hombre...
Ambos habiamos jugado nuestras mejores cartas, como en una mesa de poker anulando los gestos, y casi censurando las palabras a un punto, y me atrevía entonces hablar por los dos por los gestos y los hechos, que terminamos confundiéndonos entre lo que deseabamos nosotros mismos y lo que deseaba el otro. Entonces, ¿sería correcto quitar el manto de misterio en aquel momento? o quizás sería mejor idea continuarlo por mas tiempo.
No quería que aquellos momentos sólo duraran lo que una vela encendida en la noche. Mi confución se expandió aun mas, ¿que quería realmente ahora?. Sentí el aroma de mi sangre aún sobre mis labios... Me concentré en sus ojos y me acerqué a ciegas a él, quedando mi cuerpo en contacto con el suyo, sintiendo su imponente poder, el cual por un lado me ahuyentaba...
Increíblemente si, quizás le temía. Pero, al mismo tiempo aquella magnitud me atraía aun mas, formando un circulo vicioso en el que me sentía casi perdida, y solo como para empeorar las cosas aun, me embriagaba.
Levanté mi mano lentamente, como si no deseara ahuyentarle ante un movimiento brusco, todo alrededor nuestro se volvía aún mas frágil que un cristal. Las murallas se habían desmoronado y cualquier acción podria hacernos sentir atacados, lo que desencadenaría una catástrofe... para mí por supuesto.
Las yemas de mis dedos hicieron contacto con la piel de su rostro y lo acaricíe delicadamente mientras una sonrisa se dibujaba en mis labios, tenue pero, firme.
- Si lo deseas, simplemente tómalo. - Susurré y sabía que entendería perfectamente a lo que me refería, ladée un poco el rostro y mi cabello se corrío dejando medio descubierto mi cuello. Ya no quería que bebiese de mi muñeca... - Será un honor, y no me resulta una molestia... - verdaderamente no lo era, sabía perfectamente lo que significaba aquel gesto en el protocólo vampírico, un pacto que podía tener muchos significados; un gesto afectivo, de superioridad, lealtad, o pertenencia, una forma de sellar en confianza una relación y aunque recién le estaba conociendo y el juego se presentara con indesiciones provocando confusión deseaba que aquello se acabara. Deseaba demostrar todo ello en un solo gesto y ahorrar las palabras...
Ya no era hora de hablar, las palabras eran insifucientes para lo que los hechos podían demostrar.
Las preciones del deseo aumentaban bajo mi piel y ante mi propia tutela, formandocé una encrucijada con mis propios limites y pensamientos. ¿Hacerlo?, ¿No hacerlo?. Ya lo había dicho parecería una estupida humana al caer a sus pies de aquella forma. Y él, quien se comportaba de una forma tan inmutable, neutral. Comenzaba a admirar su propia fuerza de voluntad.
El silencio entre nosotros se volvía cautivador sin embargo, debía cortarlo o caeria en mis propias tentaciones. Antes de hablar saboree de mis labios mi propia sangre, algo bastante morboso viéndolo de aquella forma. No quité mi mirada de sus ojos ahora oscurecidos en sangre, y aquello lo hacia todo mucho mas dificil, su facciones habían cambiado ligeramente por el derrame en su mirada, mas amenazante poderoso... Irresistible. Ahora mucho menos podía dejar de mirarlo. Solté una insonora risa, mas bien ahogada paro la sitación.
- Entonces será un placer que vengas conmigo. - Le dije casi susurrando. - Estoy segura que lograríamos grandes ganancias juntos. - Un deseo algo ambicioso pero, planes de un niño de kinder a la altura de dos vampiros. - Será divertido... - Terminé de decir enarcando un poco la ceja...
No podía engañarme a mi misma, no importaba cuanto me esforzara. Debía hacerlo, o no. Tenía la maldita corazonada de que algo traía entre manos, desde hacía ya casi una hora que estabamos allí y habia sospechado un millón de veces que el fuese quien me había maldecido de tal forma dándole muerte a mis padres, y... Todo lo que era yo ahora, no sabría exactamente si agradecerlo o si matarlo si llegara al caso. No obstante, no podía dejar de lado que él era mucho mas que mis propias exigencias encuanto a lo que buscaba en un vampiro y un hombre...
Ambos habiamos jugado nuestras mejores cartas, como en una mesa de poker anulando los gestos, y casi censurando las palabras a un punto, y me atrevía entonces hablar por los dos por los gestos y los hechos, que terminamos confundiéndonos entre lo que deseabamos nosotros mismos y lo que deseaba el otro. Entonces, ¿sería correcto quitar el manto de misterio en aquel momento? o quizás sería mejor idea continuarlo por mas tiempo.
No quería que aquellos momentos sólo duraran lo que una vela encendida en la noche. Mi confución se expandió aun mas, ¿que quería realmente ahora?. Sentí el aroma de mi sangre aún sobre mis labios... Me concentré en sus ojos y me acerqué a ciegas a él, quedando mi cuerpo en contacto con el suyo, sintiendo su imponente poder, el cual por un lado me ahuyentaba...
Increíblemente si, quizás le temía. Pero, al mismo tiempo aquella magnitud me atraía aun mas, formando un circulo vicioso en el que me sentía casi perdida, y solo como para empeorar las cosas aun, me embriagaba.
Levanté mi mano lentamente, como si no deseara ahuyentarle ante un movimiento brusco, todo alrededor nuestro se volvía aún mas frágil que un cristal. Las murallas se habían desmoronado y cualquier acción podria hacernos sentir atacados, lo que desencadenaría una catástrofe... para mí por supuesto.
Las yemas de mis dedos hicieron contacto con la piel de su rostro y lo acaricíe delicadamente mientras una sonrisa se dibujaba en mis labios, tenue pero, firme.
- Si lo deseas, simplemente tómalo. - Susurré y sabía que entendería perfectamente a lo que me refería, ladée un poco el rostro y mi cabello se corrío dejando medio descubierto mi cuello. Ya no quería que bebiese de mi muñeca... - Será un honor, y no me resulta una molestia... - verdaderamente no lo era, sabía perfectamente lo que significaba aquel gesto en el protocólo vampírico, un pacto que podía tener muchos significados; un gesto afectivo, de superioridad, lealtad, o pertenencia, una forma de sellar en confianza una relación y aunque recién le estaba conociendo y el juego se presentara con indesiciones provocando confusión deseaba que aquello se acabara. Deseaba demostrar todo ello en un solo gesto y ahorrar las palabras...
Ya no era hora de hablar, las palabras eran insifucientes para lo que los hechos podían demostrar.

Charlotte Rousseau- Poseedor de Talismán

- Mensajes: 217
Localización: Mystic Falls
Re: De regreso [Klaus]
Lo escuche, fui consciente de sus palabras pero no causaron gran impacto sobre de mi. Mi mente estaba dispersa, situada décadas atrás cuando ella era joven y yo menos antiguo. Una época en la cual mis prejuicios se encontraban en pleno reacomodo.
Flasback
Pasaba grandes temporadas en Paris, la consideraba una ciudad hermosa digna para residir en ella y mucho más civilizada a comparación de muchas otras en las que la industria apenas comenzaba a desarrollarse, era uno de mis sitios por excelencia, era uno de mis sitios preferidos para hacer nuevos negocios y hacerme de nuevos y valiosos obsequios.
Corría el año de 1254, disponía entonces de una situación monetaria bastante estable y bajo mi supervisión estaban algunos cuantos viñedos el gusto por los vinos me había llevado a inmiscuirme en la elaboración de los mismos. Pero daba la curiosidad que muchas de las ocasiones, las mejores cosas no eran para nosotros los inmortales, sino que les pertenecían a aquellos seres frágiles y titubeantes que eran nombrados como humanos; este era el caso de una creciente cadena de vinos una familia bastante acaudalada pero como todos ellos con grandes problemas sentimentales.
Pobres humanos.
Aun basaban sus vidas en lazos afectivos que terminarían destruyéndose. Aquella telaraña que ellos solían tejer y llamaban familia yo la consideraba una especie de tapete decorativo.
Hecha de la más fina seda, una cubierta de hilos entrelazados y tejidos con delicadeza de los más llamativos y alegres colores, juntos formaban una figura admirable pero bastaba solo alar uno de ellos para que todo se desvaneciera y los hilos que parecían estar más apretados se soltaran para convertirse en una bola de material inservible. Yo lo probé con aquella familia.
La relación estaba rota cuando la encontré, salvo aquella pequeña y jovial chispa de luz en el camino. Una hija.
Una encantadora jovencita de apenas unos veinte, con los cabellos brillantes y dorados sobre los hombros, unos ojos grisaseos directos y sensatos, nadie podía ocultarse de aquella mirada inquisidora que parecía desnudarte tras el primer abatimiento de pestañas. La belleza de la madre era admirable, pero la de la hija era sublime.
Por años había sido un coleccionista de bellezas, mujeres hermosas con cualidades singulares habían muerto en mis brazos. Más había aquellas que tenían una mirada hechizante, la cual debía de conservar por el resto de mi existencia.
No es de admirarse lo que aquella joven había perecido bajo el desenfreno de un vampiro, el porte de caballero que solía demostrar quedaba olvidado cuando mi verdadero ser salía bajo aquella piel y rostro de un hombre. Las leyendas urbanas definían a un vampiro como un ser nocturno, sin escrúpulos que goza de las desventajas y sufrimiento de los demás, aquel ser que se alimenta de tu energía y que se ve atraído por tu miedo. Cierto era que yo fui más que eso.
Como olvidarme de las reacciones de su cuerpo aquel día cuando la verdadera oscuridad la invadió por completo. Sentí el miedo correr por su cuerpo como ese leve escalofrío que te recorre del cuello hasta la punta de los pies erizándote la piel expuesta. Las palabras atoradas en la garganta, el rencor acumulándose y expandiéndose a través de todo pensamiento que le fuera posible formular, sus dedos buscando un objeto al cual aferrarse, su cuerpo luchando a marchas forzadas por rechazarme, su cuello expuesto cálido y con un efluvio apetecible.
La sangre corrió por su cuello, lleno mis labios de aquel brillante carmín, corrió por mi garganta hasta que lo sentí deslizarse por mi interior. Mis ojos reflejaron la furia y la sed, no era más que un vampiro hambriento.
Los recuerdos me trajeron de vuelta a la realidad.
Aun seguía contemplando la sangre correr por su muñeca y sus últimas palabras, las importantes, habían quedado detenidas en el espacio para que mis oídos las escucharan con claridad.
La piel bajo mis ojos fue tornándose rojiza hasta adquirir aquel toque de oscuridad, mis pupilas se dilataron tras haber inspirado nuevamente, el gozoso dolor se abrió paso por mis caninos superiores, entonces una sonrisa se abrió paso.
No sería un verdadero gozo si tu no obtuvieras lo mismo sin soltar su brazo y haciendo uso simplemente de mis colmillos rasgue el puño de mi camisa para dejar expuesto mi antebrazo ofreciéndole lo mismo.
El verdadero placer no estaba solo en beber, era un… dar y recibir.
Flasback
Pasaba grandes temporadas en Paris, la consideraba una ciudad hermosa digna para residir en ella y mucho más civilizada a comparación de muchas otras en las que la industria apenas comenzaba a desarrollarse, era uno de mis sitios por excelencia, era uno de mis sitios preferidos para hacer nuevos negocios y hacerme de nuevos y valiosos obsequios.
Corría el año de 1254, disponía entonces de una situación monetaria bastante estable y bajo mi supervisión estaban algunos cuantos viñedos el gusto por los vinos me había llevado a inmiscuirme en la elaboración de los mismos. Pero daba la curiosidad que muchas de las ocasiones, las mejores cosas no eran para nosotros los inmortales, sino que les pertenecían a aquellos seres frágiles y titubeantes que eran nombrados como humanos; este era el caso de una creciente cadena de vinos una familia bastante acaudalada pero como todos ellos con grandes problemas sentimentales.
Pobres humanos.
Aun basaban sus vidas en lazos afectivos que terminarían destruyéndose. Aquella telaraña que ellos solían tejer y llamaban familia yo la consideraba una especie de tapete decorativo.
Hecha de la más fina seda, una cubierta de hilos entrelazados y tejidos con delicadeza de los más llamativos y alegres colores, juntos formaban una figura admirable pero bastaba solo alar uno de ellos para que todo se desvaneciera y los hilos que parecían estar más apretados se soltaran para convertirse en una bola de material inservible. Yo lo probé con aquella familia.
La relación estaba rota cuando la encontré, salvo aquella pequeña y jovial chispa de luz en el camino. Una hija.
Una encantadora jovencita de apenas unos veinte, con los cabellos brillantes y dorados sobre los hombros, unos ojos grisaseos directos y sensatos, nadie podía ocultarse de aquella mirada inquisidora que parecía desnudarte tras el primer abatimiento de pestañas. La belleza de la madre era admirable, pero la de la hija era sublime.
Por años había sido un coleccionista de bellezas, mujeres hermosas con cualidades singulares habían muerto en mis brazos. Más había aquellas que tenían una mirada hechizante, la cual debía de conservar por el resto de mi existencia.
No es de admirarse lo que aquella joven había perecido bajo el desenfreno de un vampiro, el porte de caballero que solía demostrar quedaba olvidado cuando mi verdadero ser salía bajo aquella piel y rostro de un hombre. Las leyendas urbanas definían a un vampiro como un ser nocturno, sin escrúpulos que goza de las desventajas y sufrimiento de los demás, aquel ser que se alimenta de tu energía y que se ve atraído por tu miedo. Cierto era que yo fui más que eso.
Como olvidarme de las reacciones de su cuerpo aquel día cuando la verdadera oscuridad la invadió por completo. Sentí el miedo correr por su cuerpo como ese leve escalofrío que te recorre del cuello hasta la punta de los pies erizándote la piel expuesta. Las palabras atoradas en la garganta, el rencor acumulándose y expandiéndose a través de todo pensamiento que le fuera posible formular, sus dedos buscando un objeto al cual aferrarse, su cuerpo luchando a marchas forzadas por rechazarme, su cuello expuesto cálido y con un efluvio apetecible.
La sangre corrió por su cuello, lleno mis labios de aquel brillante carmín, corrió por mi garganta hasta que lo sentí deslizarse por mi interior. Mis ojos reflejaron la furia y la sed, no era más que un vampiro hambriento.
Los recuerdos me trajeron de vuelta a la realidad.
Aun seguía contemplando la sangre correr por su muñeca y sus últimas palabras, las importantes, habían quedado detenidas en el espacio para que mis oídos las escucharan con claridad.
La piel bajo mis ojos fue tornándose rojiza hasta adquirir aquel toque de oscuridad, mis pupilas se dilataron tras haber inspirado nuevamente, el gozoso dolor se abrió paso por mis caninos superiores, entonces una sonrisa se abrió paso.
No sería un verdadero gozo si tu no obtuvieras lo mismo sin soltar su brazo y haciendo uso simplemente de mis colmillos rasgue el puño de mi camisa para dejar expuesto mi antebrazo ofreciéndole lo mismo.
El verdadero placer no estaba solo en beber, era un… dar y recibir.

Klaus- Mensajes: 86
Re: De regreso [Klaus]
Sus ojos dieron otro cambio, se volvieron aun mas mortíferos, dignos de un vampiro de su estirpe. Su iris se volvió casi completamente negra al dilatarce sus pupilas, quedando una simple aura en rededor... Aquello solo era comparable como un eclipse de sol. El desgarró el puño de su camisa ofreciéndome de su sangre... Desvié algo sorprendida la mirada hacia su brazo.
Lo que ofrecia era equitativo, justo y sin embargo no era lo que mas deseaba en aquel momento. Curioso ¿no?, un vampiro despreciando sangre en un momento así y proveniente de un ser con tanto poder. Cualquier otro vampiro quizás no lo hubiera ni dudado en hacer, entre mas antiguo fuera el vampiro al cual le bebias la sangre mas poderosa esta era, y por tanto mas poder te brindaba.
Ya no deseaba poder, no deseaba morderlo en aquel preciso instante. Algo me llamaba a probar algo mas, quizás era ese impulso de poder que tenía y que hacía que cada poro de mi piel cosquillara a su contacto. Volví mi mirada algo desconcertada a la suya pero, cerré y abri los ojos dejándome ver mas segura de lo que quería y decidía por hacer.
Esta vez intentaría algo nuevo, dejaba de lado todos aquellos siglos que pasé cazando vampiros para apoderarme de su sangre, su poder y sus malditas existencias. Recordaba a cada uno de mis amantes pasajeros que habían padecido en mi cama y bajo mi cuerpo. Aquella frialdad que se cortaba en el preciso instante de encontarme con Klaus.
Era una idiotés, lo entendía por completo pero, era lo que me pedía cada fribra de mi cuerpo. Y aunque no me gustara admitirlo ya no podía resistirme.
De sus ojos, mi mirada se desvió hacia sus labios... Sus blancos y filosos colmillos, apeas si podía imaginármelos rasgando la piel de mi cuello y el dolor que ello me provocaría. Seguramente módico al lado la noche en la que habia sido transformada. Unos trecientos años me separaban de aquel caliz que se servía lleno de sentimentalismo y que volvía a cualquiera un idiota, indefenzo ante la persona a la cual se le entregaba.
Tragué algo de mi saliba mientras deslizaba mi mano libre, desde su rostro hasta su brazo, tomándolo con delicadeza un poco mas debajo la muñeca, mi dedo pulgar acarició suavemente su piel, sintiendo sus venas bajo este, mientras negué suavemente con el rostro. - Es mucho mas que un honor que me lo ofrescas. - Mi voz, era tenue con tintes dulzones pero, firme y sin dejar de lado la fortaleza que me identificaba. - Pero, no es lo que deseo de ti ahora. - Las palabras lo dejaban bien claro; de tí ahora deseo...
Me remordí el labio y me acerque lento al rostro de Klaus, extendiendo mis labios hacia los suyos, apenas rosándolos con mis labios. Una extraña agitación ascendió por mi pecho y se ahogo en mi garganta. Mis colmillos se empezaban asomar de una forma dolorosa ante el control que yo quería ejercerles pero, esta vez no habia forma. Terminaban por ganar la partida.
Lentamente dejé que mi lengua paseara un poco, rozando sus importantes caninos, mas grandes que los mios claramente.
Aparté mi rostro del suyo, en lo que acercaba su brazo a mi boca, para pasar mi legua recorriendo un poco de piel y plantando un fino beso en la muñeca, sin necesidad de despegar mi mirada de la suya... Mientras que el alrededor de mis ojos se dejaban rodear de venillas.
Lo que ofrecia era equitativo, justo y sin embargo no era lo que mas deseaba en aquel momento. Curioso ¿no?, un vampiro despreciando sangre en un momento así y proveniente de un ser con tanto poder. Cualquier otro vampiro quizás no lo hubiera ni dudado en hacer, entre mas antiguo fuera el vampiro al cual le bebias la sangre mas poderosa esta era, y por tanto mas poder te brindaba.
Ya no deseaba poder, no deseaba morderlo en aquel preciso instante. Algo me llamaba a probar algo mas, quizás era ese impulso de poder que tenía y que hacía que cada poro de mi piel cosquillara a su contacto. Volví mi mirada algo desconcertada a la suya pero, cerré y abri los ojos dejándome ver mas segura de lo que quería y decidía por hacer.
Esta vez intentaría algo nuevo, dejaba de lado todos aquellos siglos que pasé cazando vampiros para apoderarme de su sangre, su poder y sus malditas existencias. Recordaba a cada uno de mis amantes pasajeros que habían padecido en mi cama y bajo mi cuerpo. Aquella frialdad que se cortaba en el preciso instante de encontarme con Klaus.
Era una idiotés, lo entendía por completo pero, era lo que me pedía cada fribra de mi cuerpo. Y aunque no me gustara admitirlo ya no podía resistirme.
De sus ojos, mi mirada se desvió hacia sus labios... Sus blancos y filosos colmillos, apeas si podía imaginármelos rasgando la piel de mi cuello y el dolor que ello me provocaría. Seguramente módico al lado la noche en la que habia sido transformada. Unos trecientos años me separaban de aquel caliz que se servía lleno de sentimentalismo y que volvía a cualquiera un idiota, indefenzo ante la persona a la cual se le entregaba.
Tragué algo de mi saliba mientras deslizaba mi mano libre, desde su rostro hasta su brazo, tomándolo con delicadeza un poco mas debajo la muñeca, mi dedo pulgar acarició suavemente su piel, sintiendo sus venas bajo este, mientras negué suavemente con el rostro. - Es mucho mas que un honor que me lo ofrescas. - Mi voz, era tenue con tintes dulzones pero, firme y sin dejar de lado la fortaleza que me identificaba. - Pero, no es lo que deseo de ti ahora. - Las palabras lo dejaban bien claro; de tí ahora deseo...
Me remordí el labio y me acerque lento al rostro de Klaus, extendiendo mis labios hacia los suyos, apenas rosándolos con mis labios. Una extraña agitación ascendió por mi pecho y se ahogo en mi garganta. Mis colmillos se empezaban asomar de una forma dolorosa ante el control que yo quería ejercerles pero, esta vez no habia forma. Terminaban por ganar la partida.
Lentamente dejé que mi lengua paseara un poco, rozando sus importantes caninos, mas grandes que los mios claramente.
Aparté mi rostro del suyo, en lo que acercaba su brazo a mi boca, para pasar mi legua recorriendo un poco de piel y plantando un fino beso en la muñeca, sin necesidad de despegar mi mirada de la suya... Mientras que el alrededor de mis ojos se dejaban rodear de venillas.

Charlotte Rousseau- Poseedor de Talismán

- Mensajes: 217
Localización: Mystic Falls
Re: De regreso [Klaus]
Había en sus ojos una especie de confusión, me hubiera resultado sencillo saber cuál era el sentimiento que cruzaba por su cuerpo regularmente lo hacía. Cuando un el ser frente a mí se quedaba extrañamente callado sondeaba su cuerpo para interpretar por sus sentimientos cuales eran los pensamientos que martirizaban su mente, más en este caso me reprimí de hacerlo.
Fue una sorpresa escucharla negarse a aceptar mi propuesta, si no fuera porque en estos momentos el sarcasmo no cabía le hubiera dicho que era una estupidez desechar tan grande oferta, la cual la habría llenado de poder hasta hacerla sentir embriagada y mareada, en estos momentos mi mente y todos mis sentidos estaban esperando un movimiento, algo que me dijera que era lo que realmente aquella vampira quería.
O es que ya lo sabes. Una parte de mi ser sabia el curso que estábamos tomando desde el momento en que ella me condujo a esta nueva habitación tomados de la mano, aunque fuera por un breve instante había sido un gesto bastante significativo y que me había puesto alerta. Haciéndome sentir ansioso por lo que pudiera pasar después.
Cuando se mordió los labios, cuando su suave tacto se alzo hacia mi rostro, cuando sus labios tentativos se fueron acercando a los míos, tuve el tiempo suficiente para rechazarla, si así lo hubiera querido. Pero siendo sinceros era lo que también yo deseaba, no solo era la sangre contenida en tan grácil cuerpo era la personalidad que aquel cuerpo representaba.
El dolor se agudizo en mis encías superiores cuando su lengua coqueteo con mis colmillos acrecentando mis ansias reprimidas por cruzar su tersa piel. Le hubiera tomado por la cintura inclinando su cuerpo hacia atrás para exponer su cuello ante mis ojos, mis reflejos serian inmediatos y mis labios tocarían su cuello segundos antes de penetrar su piel con un pequeño aguijonazo, entonces la delicia tibia de su sangre invadiría mi ser. Eso hubiera sido perfecto y placentero, si ella no hubiera abierto otras emociones en mi cuerpo.
Mi brazo aun estaba cercano a su rostro, mis dedos rozaron sus mejillas y de algún modo mis dedos buscaron entrelazarse con los suyos. Tenía una mano libre así que ella misma se encargo de atrapar su cintura y eliminar la poca distancia que había entre nuestros cuerpos. Mi rostro se fue inclinando tomando camino hacia su cuello, mi voz era un susurro y el susurro se fue convirtiendo en palabras suaves y melodiosas a sus oídos.
Te hubiera desgarrado el cuello en segundos mis labios rozaban su cuello, la fragancia de sus cabellos era perceptible desde ahí Tu sensualidad irradia por cada poro de tu piel los dedos de mi mano pendiente de su cintura acariciaban un poco de su espalda resaltando el camino marcado de su columna Me eh valido de muchas mañas para no caer preso de tal embrujo sonreí, estaba liberando mi tensión diciéndole todo lo que había estado evitando de ella.
Erguí el cuerpo, quedamos cara a cara, mis mirada sobre la suya queriendo absorber su alma en una sola mirada ¿Qué es lo que deseas de mi? sonreí de medio lado pidiendo palabras para asegurar los hechos Porque estoy seguro que puedo complacerlo Mis labios estuvieron tentativos a atrapar los suyos, más decidí esperar quedándome a solo milímetros.
Fue una sorpresa escucharla negarse a aceptar mi propuesta, si no fuera porque en estos momentos el sarcasmo no cabía le hubiera dicho que era una estupidez desechar tan grande oferta, la cual la habría llenado de poder hasta hacerla sentir embriagada y mareada, en estos momentos mi mente y todos mis sentidos estaban esperando un movimiento, algo que me dijera que era lo que realmente aquella vampira quería.
O es que ya lo sabes. Una parte de mi ser sabia el curso que estábamos tomando desde el momento en que ella me condujo a esta nueva habitación tomados de la mano, aunque fuera por un breve instante había sido un gesto bastante significativo y que me había puesto alerta. Haciéndome sentir ansioso por lo que pudiera pasar después.
Cuando se mordió los labios, cuando su suave tacto se alzo hacia mi rostro, cuando sus labios tentativos se fueron acercando a los míos, tuve el tiempo suficiente para rechazarla, si así lo hubiera querido. Pero siendo sinceros era lo que también yo deseaba, no solo era la sangre contenida en tan grácil cuerpo era la personalidad que aquel cuerpo representaba.
El dolor se agudizo en mis encías superiores cuando su lengua coqueteo con mis colmillos acrecentando mis ansias reprimidas por cruzar su tersa piel. Le hubiera tomado por la cintura inclinando su cuerpo hacia atrás para exponer su cuello ante mis ojos, mis reflejos serian inmediatos y mis labios tocarían su cuello segundos antes de penetrar su piel con un pequeño aguijonazo, entonces la delicia tibia de su sangre invadiría mi ser. Eso hubiera sido perfecto y placentero, si ella no hubiera abierto otras emociones en mi cuerpo.
Mi brazo aun estaba cercano a su rostro, mis dedos rozaron sus mejillas y de algún modo mis dedos buscaron entrelazarse con los suyos. Tenía una mano libre así que ella misma se encargo de atrapar su cintura y eliminar la poca distancia que había entre nuestros cuerpos. Mi rostro se fue inclinando tomando camino hacia su cuello, mi voz era un susurro y el susurro se fue convirtiendo en palabras suaves y melodiosas a sus oídos.
Te hubiera desgarrado el cuello en segundos mis labios rozaban su cuello, la fragancia de sus cabellos era perceptible desde ahí Tu sensualidad irradia por cada poro de tu piel los dedos de mi mano pendiente de su cintura acariciaban un poco de su espalda resaltando el camino marcado de su columna Me eh valido de muchas mañas para no caer preso de tal embrujo sonreí, estaba liberando mi tensión diciéndole todo lo que había estado evitando de ella.
Erguí el cuerpo, quedamos cara a cara, mis mirada sobre la suya queriendo absorber su alma en una sola mirada ¿Qué es lo que deseas de mi? sonreí de medio lado pidiendo palabras para asegurar los hechos Porque estoy seguro que puedo complacerlo Mis labios estuvieron tentativos a atrapar los suyos, más decidí esperar quedándome a solo milímetros.

Klaus- Mensajes: 86
Re: De regreso [Klaus]
Oh, por los siete infiernos, resistirce de tal forma ya debía ser un pecado mortal... Un juicio justo que estaba dispuesta a pagar si la muerte venia acompañada de sus varoniles manos. Su brazo acortó nuestra distancia, su piel si no fuera por las finas prendas que traíamos puestas estaría encendida en fuego, no voy a mentir. Aunque, para ser sincera... ya lo estaba. Con aquella voz seductora que amenazaba mi sedosa piel, logrando un contacto ardiente contra mi piel. Lo sabía perfectamente, mi existencia podía desaparece con un simple acto de su parte, y era ello lo que mas me enloquecía en él, no iba a seguir mintiéndome.
- Lo sé, lo sé perfectamente. - Le dije soltando con aquellas palabras un fogoso suspiro que ya no lograba contener. - Klaus, Klaus... - Canturré su nombre con sensualidad y provocativamente mientras extendía mi rostro al lado contrario, como si entregara mi piel a su merced, y era exactamente lo que quería hacer, porsupuesto. - La que aún intenta pelear por no caer bajo tu encanto soy yo. ¿Te parece correcto?. - Dije aquellas últimas palabras con cierto sarcasmo, a mi no me parecia nada bonito pero, no podía dejarle el plato tan fácil. No yo, no Charlotte.
Sin embargo, sus últimas palabras fueron la tentación mas grande que había tenído el placer de tener. Lo miré fijamente, su mirada fuerte me hacía sentir en llamas realmente, ¿donde podría encontrar otro como Klaus?. Sus labios, tan cercanos, tan sesuales... - Estoy segura que puedes. - Le susurre acercando aún mas mis labios a los suyos. Mis ojos se oscurecieron aún mas, mis pupilas apenas dejaban un tenue aura a su alrededor de lo que alguna vez habia sido el iris grisaceo. Mis brazos se liberaron de toda atadura y pasé mis manos por debajo de su saco, pasando por su fornido pecho hasta sus hombros.
- Pero, quizás es demaciado lo que quiera contigo. - Lo voltee acorralandolo contra la mesada de la cocina, mi sonrisa fue sensual mientras mis ya demoniacos ojos buscaban provocarlo. Sin despegarme siquiera un centimetro de su piel volví hablarle. - Solo déjate llevar...Sería mas simple para los dos. - Le murmure rozando mis labios con los suyos. De aquella forma sería mas fácil una sercanía y dejar de levantar tantas murallas. Mi lengua dió un paseo juguetón sobre sus labios, aquella sensación, las cosquillas que aún producía su poder sobre mi piel, todo ello me llevaba a pedir mas como si de droga se tratara, su cuerpo se volvía momento a momento una necesidad mas intenza.
- Lo sé, lo sé perfectamente. - Le dije soltando con aquellas palabras un fogoso suspiro que ya no lograba contener. - Klaus, Klaus... - Canturré su nombre con sensualidad y provocativamente mientras extendía mi rostro al lado contrario, como si entregara mi piel a su merced, y era exactamente lo que quería hacer, porsupuesto. - La que aún intenta pelear por no caer bajo tu encanto soy yo. ¿Te parece correcto?. - Dije aquellas últimas palabras con cierto sarcasmo, a mi no me parecia nada bonito pero, no podía dejarle el plato tan fácil. No yo, no Charlotte.
Sin embargo, sus últimas palabras fueron la tentación mas grande que había tenído el placer de tener. Lo miré fijamente, su mirada fuerte me hacía sentir en llamas realmente, ¿donde podría encontrar otro como Klaus?. Sus labios, tan cercanos, tan sesuales... - Estoy segura que puedes. - Le susurre acercando aún mas mis labios a los suyos. Mis ojos se oscurecieron aún mas, mis pupilas apenas dejaban un tenue aura a su alrededor de lo que alguna vez habia sido el iris grisaceo. Mis brazos se liberaron de toda atadura y pasé mis manos por debajo de su saco, pasando por su fornido pecho hasta sus hombros.
- Pero, quizás es demaciado lo que quiera contigo. - Lo voltee acorralandolo contra la mesada de la cocina, mi sonrisa fue sensual mientras mis ya demoniacos ojos buscaban provocarlo. Sin despegarme siquiera un centimetro de su piel volví hablarle. - Solo déjate llevar...Sería mas simple para los dos. - Le murmure rozando mis labios con los suyos. De aquella forma sería mas fácil una sercanía y dejar de levantar tantas murallas. Mi lengua dió un paseo juguetón sobre sus labios, aquella sensación, las cosquillas que aún producía su poder sobre mi piel, todo ello me llevaba a pedir mas como si de droga se tratara, su cuerpo se volvía momento a momento una necesidad mas intenza.

Charlotte Rousseau- Poseedor de Talismán

- Mensajes: 217
Localización: Mystic Falls
Re: De regreso [Klaus]
Como lo había pensado en un principio, entre ella y yo había una eterna lucha de poder que solo hoy y por estos instantes parecía hallar una paz en medio de un torrencial de emociones que me seguía negando a aceptar. Porque yo siempre había sido el todo poderoso ante el cual muchos se rendían y debían obedecer, ahora todo era y parecía diferente, me había valido de mucho para no dejarme llevar por tan imperiosa y aguerrida personalidad bajo aquel rostro seductor y pasivo de una rubia de ojos grises y labios frondosos.
Su lengua rozaba mis labios refrescando mi piel, sus palmas se encargaban de llegar hasta mis hombros mientras que las mías acaparaban su cintura infringiendo presión hacia su cuerpo para mantener aquella deliciosa cercanía que estaba terminando por gustarme más de lo debido.
Sonreí sintiendo el roce de sus labios al tiempo que los míos se estiraban
Más simple que poder expresarlo por palabras, yo creo que si reafirme sus palabras con las mías porque ni yo estaba seguro de lo que podía ella darme y que yo quiera.
El deseo de obtener su sangre paso a un segundo quizás tercer lugar, su piel me atraía de una manera diferente y la baja calidez de su cuerpo se hacía sentir con la mía atravesando incluso las hermosas ropas que vestía y que le había alagado con la mirada. Cuando encontré a aquella chica en tan recurrido bar, aquella chica que me atrajo de una manera extraña, ahora tenía una resolución ante aquella extraña atracción. Charlotte, una vampira con grandes dones.
Aquel vestido negro con que le había visto en el grill dejaba caer sus cabellos tentativamente mis labios se desviaron de los suyos para rozar su cuello y parte de sus hombros dejados al descubierto, y aunque aquella chaqueta de cuero oscuro le sentaba de maravilla era ahora un impedimento que fui deslizando por sus brazos hasta que esta cayera al piso junto a sus pies descalzos.
Su lengua rozaba mis labios refrescando mi piel, sus palmas se encargaban de llegar hasta mis hombros mientras que las mías acaparaban su cintura infringiendo presión hacia su cuerpo para mantener aquella deliciosa cercanía que estaba terminando por gustarme más de lo debido.
Sonreí sintiendo el roce de sus labios al tiempo que los míos se estiraban
Más simple que poder expresarlo por palabras, yo creo que si reafirme sus palabras con las mías porque ni yo estaba seguro de lo que podía ella darme y que yo quiera.
El deseo de obtener su sangre paso a un segundo quizás tercer lugar, su piel me atraía de una manera diferente y la baja calidez de su cuerpo se hacía sentir con la mía atravesando incluso las hermosas ropas que vestía y que le había alagado con la mirada. Cuando encontré a aquella chica en tan recurrido bar, aquella chica que me atrajo de una manera extraña, ahora tenía una resolución ante aquella extraña atracción. Charlotte, una vampira con grandes dones.
Aquel vestido negro con que le había visto en el grill dejaba caer sus cabellos tentativamente mis labios se desviaron de los suyos para rozar su cuello y parte de sus hombros dejados al descubierto, y aunque aquella chaqueta de cuero oscuro le sentaba de maravilla era ahora un impedimento que fui deslizando por sus brazos hasta que esta cayera al piso junto a sus pies descalzos.

Klaus- Mensajes: 86
Re: De regreso [Klaus]
- Entonces... ¿llego la hora de ser sincera? - Le comente mientras sus labios se escaparon de los mios para bajar tentativamente hacia mi cuello nuevamente. No era muy dificil de averiguar que era lo que quería él. Le permití seguir, mientras llevaba una de mis manos a su cabello, entrelazando mis finos y aristocráticos dedos para acariciarlos con suavidad.
Su tacto continuaba estremeciendo mi piel como desde el primer momento, desde que acariciaba disimuladamente con sus dedos mi mano, aquella energía claramente maligna que despedía, provocaba en mi mucho mas que aquella simple sensacion de estremecimiento y miedo. Me hacia desear hasta que punto era seguro continuar con aquel letal juego del deseo.
Estaba claramente en una posicion inofenciva, atada por sus brazos al contacto con su cuerpo, comezaba a creer que nunca debí entrometerme con un original. Había sido muy inocente, demaciado confiada y había terminado cayendo en mi propia telaraña. Me encontraba entonces en sus varoniles garras, confundida con un millon de pensamientos, lo que mi mente nunca podía estar quieta.
Desconocía realmente sus primeras intenciones, ¿y si nada mas era una presa para el?, si nada mas estaba figiendo cierto encanto... Solo para terminar por beberme hasta la ultima gota de sangre.
Fue entonces que tuve una nueva imagen, seducída entre sus brazos con sus colmillos aferrados en mi cuello, mientras sus manos recorrian con generosidad por mi cuerpo. Sin poder mostrar algun tipo de resistencia caida en el poder de su hechizo y desfalleciendo en sus brazos...
Me quité la idea de la cabeza, era demaciada ciencia ficción por un dia.
Sus manos pasaron por dejabo de mi chaqueta y la escurrieron por mis brazos hasta dejarle caer a mis pies. Me sonreí, quizás ambos buscabamos lo mismo, no me quedaba mas que asegurarme. Haciendo uso de mi fuerza y velocidad me hice hacia atrás arrastrandolo conmigo por sostenerle por los hombros. No dije nada, solo le sonreí mostrando descuidadamente mis colmillos.
Me subí entonces a la mesada sin despegar demaciado su cuerpo del mio. Lo miré intesa mientras tomando el largo de mi cabello lo anudaba con simpleza para que ya no molestara a sus inteciones. - ... Tu hechizo obviamente es mas fuerte que el mio. - Le susurré ya dejando ver que había perdido la partida pero, de la forma mas honrosa posible. - No me agrada del todo pero, que puedo esperar con toparme ante semejante poder. - digo recorriendo su cuello, sus hombros que aún poseían su saco, y el cual empecé a quitar suavemente mirandolo a los ojos, intentando saber si pondría alguna objeción a mi actuar.
Su tacto continuaba estremeciendo mi piel como desde el primer momento, desde que acariciaba disimuladamente con sus dedos mi mano, aquella energía claramente maligna que despedía, provocaba en mi mucho mas que aquella simple sensacion de estremecimiento y miedo. Me hacia desear hasta que punto era seguro continuar con aquel letal juego del deseo.
Estaba claramente en una posicion inofenciva, atada por sus brazos al contacto con su cuerpo, comezaba a creer que nunca debí entrometerme con un original. Había sido muy inocente, demaciado confiada y había terminado cayendo en mi propia telaraña. Me encontraba entonces en sus varoniles garras, confundida con un millon de pensamientos, lo que mi mente nunca podía estar quieta.
Desconocía realmente sus primeras intenciones, ¿y si nada mas era una presa para el?, si nada mas estaba figiendo cierto encanto... Solo para terminar por beberme hasta la ultima gota de sangre.
Fue entonces que tuve una nueva imagen, seducída entre sus brazos con sus colmillos aferrados en mi cuello, mientras sus manos recorrian con generosidad por mi cuerpo. Sin poder mostrar algun tipo de resistencia caida en el poder de su hechizo y desfalleciendo en sus brazos...
Me quité la idea de la cabeza, era demaciada ciencia ficción por un dia.
Sus manos pasaron por dejabo de mi chaqueta y la escurrieron por mis brazos hasta dejarle caer a mis pies. Me sonreí, quizás ambos buscabamos lo mismo, no me quedaba mas que asegurarme. Haciendo uso de mi fuerza y velocidad me hice hacia atrás arrastrandolo conmigo por sostenerle por los hombros. No dije nada, solo le sonreí mostrando descuidadamente mis colmillos.
Me subí entonces a la mesada sin despegar demaciado su cuerpo del mio. Lo miré intesa mientras tomando el largo de mi cabello lo anudaba con simpleza para que ya no molestara a sus inteciones. - ... Tu hechizo obviamente es mas fuerte que el mio. - Le susurré ya dejando ver que había perdido la partida pero, de la forma mas honrosa posible. - No me agrada del todo pero, que puedo esperar con toparme ante semejante poder. - digo recorriendo su cuello, sus hombros que aún poseían su saco, y el cual empecé a quitar suavemente mirandolo a los ojos, intentando saber si pondría alguna objeción a mi actuar.

Charlotte Rousseau- Poseedor de Talismán

- Mensajes: 217
Localización: Mystic Falls
Página 2 de 2. •
1, 2
Temas similares» El regreso de MADW
» Regreso a Damage Inc!!!
» El regreso de Lilith.
» El regreso del hijo pródigo
» Regreso a la Universidad, esta vez, como alumna!
» Regreso a Damage Inc!!!
» El regreso de Lilith.
» El regreso del hijo pródigo
» Regreso a la Universidad, esta vez, como alumna!
Yo No Soy Katherine :: Mystic-Falls :: Exteriores :: Bosque :: Char's Home.
Página 2 de 2.
Permiso de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.



























» Mystic Falls Rol - Normal -
» Ithanium World (Afiliacion)Normal
» Niñas Mal. Generación II {Elite}
» True Blood Darkness (Afiliación Élite)
» Dante´s Hill (Afiliación Élite)
» Light of Darkness. Londres, 1885 UN ROL DIFERENTE
» The Vampire Diaries RPG - Normal -
» Afiliacion